Jueves 23 de noviembre de 2017 10:40 am
NOTA DE LA SEMANA

Editorial Noviembre 2017

Mea culpa

Lo que comenzó como torneo de ocurrencias, con altas dosis de oportunismo y demagogia, podría convertirse en la más profunda deformación y retroceso que nuestro sistema electoral haya sufrido en décadas.
Nos referimos a la intención de eliminar por completo el financiamiento público
de los partidos políticos, para dejar manos libres a los intereses privados –no siempre legales– como mecenas de partidos y candidatos.
Puestos bajo la lupa de una opinión pública irritada, propensa más que a la reflexión a la revancha, los partidos políticos, sin excepción, parecen decididos a purgar vicios y pecados con un mea culpa en que la privatización de la política y las campañas, y una absurda reducción del número de integrantes de las cámaras federales y estatales, aparecen
como la penitencia que están dispuestos a pagar.
Mientras que en el debate público los defensores de esa penitencia quedaron aislados, sin más argumento que la imitación ilógica del modelo electoral estadounidense,
en los pasillos del Congreso mexicano podría estarse tejiendo el acuerdo para sacar adelante la iniciativa del PRI de reducir a cero los recursos públicos para los partidos y eliminar a los legisladores de representación proporcional.
Así se desprende de lo dicho a Voz y Voto por Ricardo Anaya, jefe nacional del PAN, y Alejandra Barrales, presidenta del PRD (invitado a participar en el debate, el diputado
César Camacho, firmante principal de la iniciativa del PRI, canceló la cita).
La voz discrepante en el concierto de desvaríos es de Horacio Duarte, representante de Morena ante el Consejo General del INE y uno de los hombres clave para las definiciones
del partido de López Obrador en estos temas. A los tres dirigentes, nuestro agradecimiento por su presencia en nuestras páginas.
No es práctica de nuestra casa polemizar con quienes nos aportan su voz, pero esta vez tenemos que hacer una excepción.
Voz y Voto no coincide con la iniciativa del PRI sobre dinero y partidos y eliminación de los legisladores plurinominales; menos aún con el que pretende ser el corolario de tales
medidas: el retorno a la compraventa de tiempo en televisión y radio con fines político-electorales.
Discrepamos de las coincidencias que Ricardo Anaya y Alejandra Barrales manifiestan con la propuesta priista y alertamos sobre la posible intentona de aprobarla sin un análisis y debate concienzudo.
La privatización del financiamiento a partidos y campañas no devolverá a nuestro sistema electoral a una época pasada, eso es falso. Lo proyectará a una nueva condición,
en que lo determinante será quién paga. Donde sí podemos hablar de retroceso es en la propuesta de integración de las cámaras del Congreso; lo que está pergeñando el pri nos regresará al inicio de los años sesenta del siglo pasado. Ese es el futuro
que Enrique Ochoa Reza ofrece a las generaciones del siglo XXI.
Al mismo tiempo que expresamos nuestra coincidencia con buena parte de las reflexiones
y críticas que Horacio Duarte manifiesta ante la iniciativa de marras, exigimos a las dos cámaras del Congreso que abran los espacios y garanticen un debate informado, serio, en temas que
no deben quedar secuestrados por acuerdos pactados como un ladrón en la noche.
Alzamos nuestra voz en defensa de los principios y normas que han permitido la pluralidad, la transición y las alternancias en paz y civilidad.
Decimos no a la privatización de la política, a la mercantilización de las campañas electorales y al retroceso en la integración de las cámaras del Congreso de la Unión
y de las entidades federativas.