Lunes 16 de octubre de 2017 7:20 pm
NOTA DE LA SEMANA
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Un topo para los partidos

Sepultados por el sismo del pasado 19 de septiembre, los partidos políticos, sin excepción, entraron a un torneo de ocurrencias y descarado oportunismo, con casos extremos como el del PRI y su aliado el PVEM, que sacaron de la chistera de mago tres propuestas: suprimir totalmente el financiamiento público a los partidos políticos; eliminar totalmente los legisladores plurinominales, federales y locales, y volver al mercado de compra venta de spots y otros mensajes publicitarios en televisión y radio (ésta última propuesta con el sello del partido canalla, el PVEM).

Atrapados en sus propias contradicciones, los partidos que dicen buscar una alianza electoral para 2018, ahora formalmente agrupados en el Frente Ciudadano por México, reaccionaron con igual desmesura, aunque menos contundencia, al proponer un supuesto Decreto de emergencia para que en casos de desastres naturales los recursos de los partidos políticos sean destinados al Fondo Nacional para la Atención de Desastres (FONDEN). Nadie sabe en realidad cuál es la posición del PAN, PRD y MC frente a las propuestas del PRI, pero lo más importante es que tampoco se sabe cuál es la de ellos, ya que las voces discordantes y contradictorias que se escuchan a diario entre sus variados voceros son como Torre de Babel que impide entender lo que quieren, o al menos intuirlo.

Otros partidos se suman al torneo de ocurrencias depositando ante el INE cartas para pedir que se les retenga o descuente un porcentaje de los recursos que aún tienen por recibir en el último trimestre de 2017. La generosidad de los partidos minoritarios se adecua a su tamaño. Ninguno acepta que le descuenten más del 20 por ciento del dinero público que les toca. En el colmo del cinismo, el PVEM afirmó que ello se debe a que deben mucho por las multas que les ha impuesto el INE.

EL PRI, que notificó al INE su decisión de no cobrar lo que de dinero les resta por recibir en 2017, algo así como 258 millones de pesos, puso en su misiva una condición que muy probablemente provocará que el INE rechace tal petición. Lo que el PRI pretende es que ese dinero sea entregado al fideicomiso privado “Fuerza México”, creado por las grandes empresas privadas para sumar y administrar recursos, privados, para ayuda a los damnificados de los sismos.

Los desvaríos de todos los partidos dan cuenta de algo que ya sabíamos, pero que hoy se revela en su exacta dimensión: la baja calidad de los dirigentes nacionales de los partidos políticos, y la pobreza intelectual, o falta de independencia y valor para expresar sus propias ideas, de la mayoría de los legisladores.

Es muy probable que la ocurrencia del PRI de proponer la eliminación de los legisladores plurinominales haya sido solo el pretexto para asegurarse que su otra ocurrencia, la del financiamiento público cero, no será aceptada por los demás partidos. Como también es evidente que panistas y perredistas apuestan a desviar el tema de los dineros de los partidos para envolverlo y confundirlo con el de los fondos para atender las consecuencias de los sismos de septiembre.

Mientras aparece el topo que pueda sacar a los partidos de los escombros de su propio derrumbe, es necesario explorar canales alternativos para dar paso a un debate tan necesario como urgente.

¿Qué hacer con los excesos que se cometieron en 2014 con el mazacote de la reforma electoral, que disparó el financiamiento público para partidos políticos a los niveles de escándalo de los que ahora se duelen los mismos que lo aprobaron?

Lo primero es dejar de lado las ocurrencias; lo segundo es saber que no será de los partidos desde donde surjan las soluciones, no en el corto plazo.

 

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