El elefante en la sala
Ayer, en un documento titulado “Propuesta de Mejora en Materia Electoral”, la oficina de prensa del INE hizo llegar a los medios de comunicación un resumen del entregado -ayer mismo- a la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, con 241 propuestas agrupadas en 10 ejes temáticos, que en lo entregado a la prensa se convirtieron en 5, cada uno con 4 “propuestas destacadas”, para un total de 20. Por lo que se sabe, algunas de las propuestas más importantes, no aparecen en el resumen.
A reserva de tener a la vista el documento con las 241 propuestas, de lo hasta hoy informado por el INE queda de manifiesto que los redactores no encontraron un hilo conductor que diera articulación y sentido a su extensa y detallada aportación.
Un tono defensivo, con lenguaje pretendidamente neutro, envuelve un “mensaje central”, en el que se afirma: “El INE no propone una reforma para sí mismo, sino para preservar la calidad democrática del país, garantizar elecciones íntegras y proteger los derechos político-electorales de la ciudadanía en un entorno cada vez mas complejo.” (Énfasis en el original).
Solo que ni extremando la interpretación del texto del INE es posible encontrar cómo las 20 “propuestas destacadas” habrán de “preservar la calidad democrática del país” o “garantizar elecciones íntegras” Eso no se obtiene votando por internet, ni usando inteligencia artificial.
Lo que es casi seguro es que, de ser aceptadas, varias de esas propuestas aumentarían la plantilla de personal y los gastos del INE, y seguramente también de los OPLES.
Por los hechos de todos conocidos, ocurridos a partir del año 2020, el objetivo debería ser reconstruir la calidad democrática del país y del sistema electoral, que permitió elecciones íntegras y posibilidad efectiva de alternancias. Eso es lo que está destruido.
Hubo dos hechos cruciales en esa destrucción:
· La inconstitucional sobrerrepresentación de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados (2024); y
· La demolición del Poder Judicial y su sustitución por el aparato de simulación y control surgido del fraude electoral del año pasado (2025).
Ese es el elefante en medio de la sala, antes llamada “herradura de la democracia”.
