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Las elecciones mexicanas de 2023

El pasado cuatro de junio se celebraron elecciones en dos entidades federativas mexicanas: Coahuila y Estado de México. En ambos se eligió la gubernatura estatal, a lo cual se suma la renovación de las 25 diputaciones locales en Coahuila. Estas elecciones estatales son relevantes por las repercusiones que tendrán de cara a los comicios presidenciales de 2024. El equipo del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina (#ObservatorioReformas) realizó el monitoreo de la jornada electoral ‑una actividad que consiste en el seguimiento de la jornada electoral a través de la información difundida por las autoridades electorales, los medios de comunicación y redes sociales‑ e identificó algunos puntos que resumen varias dimensiones de los comicios locales.

El primero de los elementos es la configuración de la competencia en el Estado de Coahuila. A diferencia del plano nacional, donde Morena, PT y PVEM mantienen una coalición legislativa y se han declarado aliados electorales, en los comicios estatales de Coahuila presentaron candidaturas individuales. Además de la candidatura de Manolo Jiménez por la Alianza Ciudadana por la Seguridad del PAN, PRI y PRD; se presentaron a las elecciones Armando Guadiana de Morena, Ricardo Mejía del Partido del Trabajo y Evaristo Lenin del Partido Verde Ecologista de México y la Unidad Democrática de Coahuila. Destaca que las dirigencias nacionales del PT y PVEM se pronunciaron por apoyar la candidatura morenista en los días previos a la jornada electoral, aunque este ardid poco sirvió para el oficialismo. De acuerdo con datos del Programa de Resultados Electorales Preliminares del Instituto Electoral de Coahuila, Morena alcanzó 21.48% de la votación, frente al 56.93% de la Alianza Ciudadana por la Seguridad.

La nueva integración del Congreso local en Coahuila favorece a la Alianza Ciudadana por la Seguridad. Las estimaciones apuntan que PAN, PRI y PRD tendrán las 16 diputaciones locales de mayoría relativa. En cambio, habrá que esperar lo que determinará el Consejo General del IEC sobre el reparto de las diputaciones de representación proporcional y si los resultados permitirán la conformación de un gobierno unificado, que facilite la implementación del programa de gobierno de Manolo Jiménez.

El siguiente hecho es que el Estado de México, por primera vez en su historia, será gobernado por una mujer. La gubernatura mexiquense fue disputada por dos candidaturas de mujeres. Una de ellas de la coalición Va por México de PAN, PRI y PRD, encabezada por Alejandra del Moral, una priista con experiencia como presidenta municipal de Cuautitlán Izcalli, como parte del gabinete estatal y dirigente del PRI mexiquense. En el otro extremo, Delfina Gómez Álvarez encabezó la candidatura común de Morena, PT y PVEM. En su trayectoria política destaca haber disputado el cargo en 2017, también haber sido presidenta municipal de Texcoco, senadora y titular de la Secretaría de Educación federal. Delfina Gómez ganó la gubernatura mexiquense con 52.71% de votos.

Con el resultado de la elección mexiquense, Gómez se convierte en la gobernadora número 16 en la historia del país y se suma a las nueve mujeres que actualmente gobiernan una entidad federativa. Este hecho establece un precedente histórico en la política mexiquense -y mexicana-. La nueva gobernadora tendrá que enfrentar importantes desafíos, incluyendo el de mejorar las condiciones de vida de las mujeres en la entidad número uno en feminicidios a nivel nacional.

Un tercer aspecto que el #ObservatorioReformas identificó es la calidad de la organización de las elecciones. El papel que tuvieron el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y el Instituto Electoral de Coahuila (IEC), en el marco de la relación con el Instituto nacional Electoral (INE), permitió la realización de una jornada en paz. Se previó la instalación de 24,480 casillas, 4,047 en Coahuila y 20,433 en el Estado de México, de las cuales solamente una en el municipio mexiquense de Coatepec no se pudo instalar.

Otro punto sobre el cual poner atención es la baja participación electoral en la jornada. El electorado coahuilense y mexiquense prefirió no asistir a las urnas. De acuerdo con información del INE, la lista nominal de Coahuila se compone de dos millones 355 mil 025 ciudadanas y ciudadanos, mientras que la del estado de México es de 12 millones 676 millones 625 personas electoras. Es decir, que en ambas entidades 15 millones 31 mil 650 personas estaban llamadas a votar. Sin embargo, los porcentajes de participación son bajos en Coahuila la participación rondó el 57.10%, mientras que en el Estado de México fue de 50.07%. Esto en detrimento de las cifras que las elecciones de hace seis años cuando la participación electoral fue de 60.5% y 53.7%, respectivamente.

Otro hecho que el equipo del #ObservatorioRefomras destaca es el número tan elevado de personas que realizaron labores de observación electoral. Según información del propio INE, estos comicios han contado con el mayor número de personas observadoras electorales acreditadas, la cifra final es de 7,564 personas de las 13,567 solicitudes recibidas. Al revisar los números por estado se tiene que en las elecciones de Coahuila hubo 2,045 personas observadoras y 5,519 en el Estado de México.

Los comicios recientes también se han caracterizado por la incorporación de algunas innovaciones para garantizar el derecho a votar. Se han puesto en marcha pruebas piloto de voto anticipado y voto de personas privadas de la libertad, así como la implementación de modalidades de voto desde el extranjero como el voto presencial en consulados de algunas ciudades de Estados Unidos y Canadá. Asimismo, se ha procurado el uso de urnas electrónicas en algunas casillas instaladas en el Estado de México. En total se usaron 164 urnas, 100 fueron del modelo del INE y 64 fueron del modelo del Instituto Electoral del estado de Jalisco. Días previos a la jornada electoral, el INE suspendió el uso de urnas electrónicas en Coahuila.

En el monitoreo del #ObservatorioReformas pudimos dar cuenta de una jornada electoral que transcurrió en paz y sin la intromisión de actores desestabilizadores. A pesar de las denuncias de presunta coacción de voto o la detención de militantes, éstas no representaron un riesgo para los resultados de la jornada electoral, pues se trataba de hechos aislados. La ciudadanía contó con condiciones seguras para acudir a las urnas. Los resultados de las elecciones de Coahuila y Estado de México son una muestra de que el electorado tuvo la última palabra.

A los puntos previos hay que sumar tres situaciones más. Primero, las elecciones en Coahuila muestran que Morena todavía no es una opción viable en el norte del país, a lo cual se suma el proceso de designación de la candidatura, que terminó por fraccionar la oferta electoral de izquierda en la entidad. Segundo, las elecciones en territorio mexiquense son históricas, será la primera vez una mujer se haga cargo de la gubernatura. Finalmente, los resultados son ambivalentes para el PRI, quien retiene la gubernatura coahuilense, pero después de casi cien años dejará de gobernar la entidad más poblada del país y que fuera su bastión más relevante: el Estado de México.

Con las elecciones de este año arranca la sucesión presidencial en México y los resultados invitan a reflexionar sobre el tipo de estrategias que ocuparán los partidos. La oposición está en la búsqueda de un acuerdo sobre cómo nominar la candidatura presidencial y ha anunciado que a finales de junio se presentará el mecanismo de selección de la candidatura. No obstante, lo que requieren pronto es definir el perfil que hará frente a la alternativa oficialista y afianzar las alianzas electorales en los diferentes niveles de competencia.

Morena no tendría el camino tan libre como se podría pensar. En el Estado de México, donde varias de las casas encuestadoras le daban un triunfo holgado con 20 puntos de diferencia, la realidad fue algo diferente y la diferencia en la votación se redujo a ocho puntos porcentuales. Desde el oficialismo, ya comenzó el proceso para definir la candidatura presidencial, en el cual se busca evitar alguna fractura intrapartidista y apostar por la unidad.

En este contexto, debemos recordar el lugar que ocupan las elecciones como el mecanismo que la ciudadanía tiene para seleccionar a quienes habrán de tomar decisiones y representar los intereses de todas y todos. En 2024, México celebrará unos de los comicios más grandes de su historia y esto traerá consigo importantes desafíos para las autoridades electorales. El resultado de estas elecciones determinará el futuro político de la sociedad y, posiblemente, sellará las reconfiguraciones de la escena política, por lo que su impacto rebasará los siguientes seis años. De ahí que la ciudadanía tendrá que acompañar muy de cerca la organización de los siguientes comicios en el país.


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Carlos Guadarrama-Cruz

Candidato a Doctor de Investigación en Ciencias Sociales (mención en Ciencia Política) por la FLACSO, sede México. Investigador del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y la Organización de los Estados Americanos. Profesor de asignatura en la FES Acatlán-UNAM.


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