México en el LATINOBARÓMETRO 2026
Los resultados del Latinobarómetro 2026 revelan un deterioro en la valoración de la democracia en México. Aunque 53% de las personas considera que es la mejor forma de gobierno pese a sus problemas, solo 30% está satisfecho con su funcionamiento y 45% afirma que es preferible a cualquier otra alternativa. De acuerdo con Alejandro Moreno, en El Financiero, entre 2024 y 2026 cayó 21 puntos porcentuales el respaldo a la democracia como la mejor forma de gobierno. La tendencia plantea una pregunta central: ¿qué tan capaz está siendo el sistema democrático de responder a las expectativas y necesidades de la ciudadanía?
La percepción sobre el desempeño del Estado tampoco es favorable. Apenas 35% identifica avances en el combate a la corrupción y el mismo porcentaje considera que, durante los últimos tres años, el Estado ha hecho mucho o algo por mejorar su situación o la de su familia. La eficiencia estatal obtiene una calificación de 5 sobre 10. Si bien 77% considera que los impuestos se gastan adecuadamente, este dato contrasta con la limitada valoración de los resultados gubernamentales. La confianza institucional también refleja un panorama desigual: los partidos políticos registran 18%; el Poder Judicial, 28%; el Legislativo, 29%; el Ejecutivo, 40%, y la institución electoral, 53%, por debajo de la Iglesia, con 55%.
Más preocupante aún es que 42% considera que la democracia puede funcionar sin oposición y 28% cree que puede hacerlo sin elecciones. Sin embargo, sigue siendo la mayoría, el 68% que considera que sin elecciones no puede haber democracia. Estas percepciones evidencian los desafíos que enfrenta la cultura democrática en el país: comprender que la pluralidad política, la competencia electoral y los contrapesos no son obstáculos para gobernar, sino condiciones indispensables para limitar el poder y garantizar su ejercicio legítimo.
La democracia no se sostiene únicamente mediante elecciones; necesita instituciones confiables, gobiernos eficaces y partidos capaces de representar la diversidad social. La pérdida de respaldo ciudadano no debe interpretarse solo como un problema de percepción, sino como una señal de alerta sobre la capacidad del sistema para ofrecer respuestas y resultados. Recuperar la confianza exige rendición de cuentas, combate efectivo a la corrupción y mejores condiciones de vida. Sin ello, el riesgo no es solamente el descontento con los gobiernos en turno, sino el debilitamiento de la convicción de que la democracia es el mejor mecanismo para organizar la vida pública y ejercer el poder.
